PROTECCION TOTAL
PROTECCION TOTAL


Todo profesional de salud debe llevar el tipo correcto de guante siempre y cuando quede la posibilidad de tener contacto con sangre y otros líquidos corporales (por ejemplo, en el transcurso de tratar a los usuarios, tocar o limpiar instrumentos u otros objetos ya utilizados, limpiar y mantener la institución de salud, etc.) y cuando ejecute procedimientos clínicos o exámenes que puedan presentar algún riesgo de infección al /a la usuario/a.
Si los guantes que se utilizan durante un examen o procedimiento clínico no están limpios y libres de contaminación, es posible que mismos infecten a los usuarios. Para evitar que los pacientes se contagien de los microorganismos infecciosos de otras personas, es necesario utilizar guantes nuevos cada vez que examine a otro/a usuario/a.
Es difícil limpiar y volver a tratar correctamente los guantes. En instituciones donde haya suficientes recursos, se debe usar siempre guantes desechables (guantes que se usan una sola vez y que luego se tiran) en vez de guantes que se pueden volver a utilizar.
El uso de los guantes impide que las manos se contaminen de microorganismos infecciosos. A lo largo de examinar a los pacientes o hacer procedimientos invasivos, es posible que los profesionales de salud tengan contacto con sangre o líquidos corporales que sean potencialmente infecciosos. Los profesionales que no lleven guantes en estas situaciones se pueden infectar fácilmente por las heridas, los pinchazos o la piel agrietada. De igual modo, corren el mismo riesgo de infectarse los miembros del personal que mantienen la institución y los que limpian y tratan el instrumental y otros objetos que se habrán contaminado a lo largo de los procedimientos clínicos.
Durante el día normal de trabajo, cada profesional de salud va acumulando flora transeúnte en las manos, lo cual también puede contribuir a que los pacientes se infecten. A pesar de ser inofensivos normalmente, estos microorganismos pueden causar infecciones si se les introduce en una parte del cuerpo donde no se suelen encontrar, por ejemplo, en los órganos internos de los pacientes durante la cirugía. Además, es posible que esta flora normal infecte a las personas inmunocomprometidas que son particularmente propensas a la infección.
Los Guantes, se clasifican en cuatro tipos: estériles, no estériles, industriales de polinitrile o neopiene y para labores domésticas. Los primeros se usan en procedimientos quirúrgicos y pueden soportar grandes esfuerzos. Los no estériles sirven como protección durante el contacto con sangre u otros líquidos; están diseñados para usos menos exigentes.

Usar como mínimo un par de guantes nuevo por paciente.
Cambiarlos, entre diferentes procedimiento en el mismo paciente, luego del contacto con materiales que puedan tener alta concentración de microorganismos o cuando estos se hallan contaminado con sangre, así como aquellos que se dañen durante los actos operatorios.
Desecharlos después de su uso, ya que el látex tiende a deteriorarse cuando está sometido a tensión física, a agentes desinfectantes, líquidos utilizados en odontología y tratamientos térmicos como el autoclave.


No permanecer con los guantes puestos más de 45 minutos, pues favorece la maceración y fisuración de la piel, además produce deterioro del material del guante.
Los operadores que tengan heridas en las manos, cortes, o manos agrietadas, deberán considerar la posibilidad de usar doble guante. En caso que hayan lesiones abiertas, los trabajadores deben evitar trabajar con sangre u otros líquidos corporales.
Evite tocarse con las manos enguantadas los ojos, nariz y piel descubierta. No se pasee por el consultorio con los guantes puestos
Mientras realiza la atención, no deberá manipular ningún objeto o equipamiento que no este estrictamente relacionado al área asistencial del paciente. Sí hay necesidad de extenderse a otra área deberán desecharse los guantes y utilizar un nuevo par.
Para evitar contaminar las manos enguantadas o contaminar los objetos que toque, es preferible que la asistente se encargue de controlar la luz, alcanzar el instrumental que no se encuentre a mano, disparar el accionador del equipo radiográfico o de otro equipo y de ser el caso, contestar las llamadas telefónicas.